Negocio y gastronomía, ¿la siguiente burbuja en explotar?

Durante los últimos años, incluidos los de la crisis, parecía que había un modelo de negocio invencible, la gastronomía. Pronto, muchos (profesionales y no tanto) empezaron a ver el sector gastronómico (bares, restaurantes, gastroespacios, tabernas…) como una solución eficiente para generar beneficios a corto plazo.

Los triunfadores del negocio

Grandes chef como Adrià, el éxito de los hermanos Can Roca o el televisivo David Muñoz, convirtieron la gastronomía en el negocio más puntero.

Muchos apostaron por el modelo de cocina creativa y como estas empezaron a abrir locales y más locales en las grandes ciudades con un plan de negocio similar, un posicionamiento parecido y un visual de “plantilla”.

Apostaban por el mismo modelo que hizo grandes a unos pocos, en un momento concreto, con una metodología innovadora y un gran trabajo de branding, marketing y comunicación.

Algunos, consiguieron su sueño, pero otros muchos se perdieron por el camino.

Los pequeños seguidores

Otros engatusados por el modelo, pero sin una experiencia o formación gastronómica decidieron apostar pero a pequeña escala. Abrieron todo tipo de formatos: bares, gastrotabernas… Todos engatusados por una mentalidad muy nuestra, si todos estos están siempre llenos, ¿por qué yo no?

Así, las calles más céntricas, con bares de barrio de toda la vida, empezaron a cambiar. Los locales cerrados, empezaban a abrirse de nuevo con decoraciones “IKEA” y asiduos a Instagram.

Hasta que la música se acabe

Eran momentos felices, todos tenían un sitio y lo mejor de todo, gente para llenar sus barras y lista de espera para menús degustación de 8 platos.

El modelo funcionaba, parecía que nunca se rompería el molde. Total, aquí todo lo arreglamos en un bar, las penas, las alegrías…

Las agencias de branding y diseño (gastronómico) llenaban sus planning de proyectos. Los decoradores, tenían también lista de espera para poder dar respuesta a toda la demanda.

Pero, ¿por qué cerró?

Las personas, somos inconformistas, tendenciosos y nos cansamos rápido de todo. Si además, le añadimos, que salir de tapas, pintxos o vermú puede suponer elegir entre 20 bares en menos de 200 metros de la misma calle y para una oferta gastronómica muy similar. Sólo queda una oportunidad para hacerte un hueco, el precio, porque en lo demás, eres igual que el resto.

Cuando compites por precio, en ese mismo momento o replanteas la estrategia de tu marca y de tu negocio o el siguiente paso será el cierre.

Todos lo avisan

Algunas voces como Aduriz alertan de que algo no va bien, Si las cosas siguen así veremos una burbuja en la entrevista que le hacían hace unos meses en El País

Estamos viendo, como poco a poco, algunos empiezan a caer. Otros modelos complementarios se anticiparon a la caída, por algo muy sencillo, no saber gestionar económicamente las expectativas tan grandes que ellas mismas se habían creado.

Cambios en la carta

Además de la excesiva oferta homogénea que existe actualmente para este sector, tenemos que entender como evoluciona el entorno y las nuevas formas de consumir.

Esto supone, que además, como reflejan en el artículo: “¿hay una burbuja en la restauración barcelonesa?”, que el mayor enemigo para la gastronomía actualmente es la televisión a la carta.

La gente no sale o sale menos. Esto hace cambiar la forma de consumir, siendo el principal triunfador quien ofrece comida a domicilio. Pero no todos los modelos de negocio están preparados para ofrecer este tipo de servicio.

El temporal está por llegar

Y como todo en esta vida, solo aquellos profesionales, que cuenten con una propuesta culinaria diferenciada, de calidad y una marca sólida y consistente conseguirán aguantar en pie.

Porque serán capaz de reinventarse, no sólo gastronómicamente, sino como negocio. Al final, quien invierte en su marca, no lo deja de hacer nunca, porque sabe que es uno de los factores diferenciales que le permitirá crecer siempre.

Invertir en marca, no es invertir solo en diseño. Es invertir en la estrategia de tu negocio.

Cuando tienes creado un sistema de marca consistente e inviertes en mantener su visión y foco, no sólo aseguras que se conseguirán los objetivos definidos para tu negocio, conseguirás mantener al día tu negocio, adaptando todo el planteamiento a las necesidades del mercado.

Está claro, que hay que invertir en marca, marketing y comunicación si de verdad quieres estar posicionado en un mercado competitivo y que evoluciona cada segundo.

Sólo así conseguirás estar al corriente de las necesidades que demanda el mercado: satisfacer a tus clientes y mantener tus resultados económicos.

No basta con copiar lo que otros hacen, hay que hacerlo como uno sabe y mejorando lo que ofrecen los demás.

Si quieres ser diferente, sé tu mismo y apuesta por tu negocio.

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