La mayoría de la startups fracasan, ¿por qué?

Sólo un 10% de las startups consigue superar “el valle de la muerte” o lo que es lo mismo, los tres primeros años de vida. Pese a que el porcentaje es menor que en el caso de las PYMES, no todo es oro lo que reluce en este tipo de negocios y si estas pensando emprender a través de esta opción lo mejor será que conozcas un poco más lo que nadie te cuenta pero que deberás de tener en cuenta si quieres que tu inversión sea óptima y eficiente.


Innovación
y
creatividad

Junto a la escalabilidad, son los tres principios sobre los que se establece una startup y lo que la diferencia de una empresa como conocemos tradicionalmente. Para poder crecer y hacerlo eficientemente, además de tener una idea, esta deberá de ser innovadora y creativa desde el plano de ser capaz de satisfacer una necesidad del mercado en primer nivel y generar un impacto positivo, además de ser sostenible financiera y socialmente.

Para ello, invierte el tiempo y los recursos que sean necesarios en la parte previa del proyecto (análisis e investigación) para asegurarte que tu idea sea diferente y aporte valor.

Otra de las características que definen una Startup es la posibilidad de hacer su negocio escalable, es decir, cuando su crecimiento exponencial en ingresos o usuarios es mayor que sus costes. Para ello es necesario una comunicación continua con el usuario a través de herramientas como Internet y las redes sociales (donde este tipo de negocios encuentran su canal prioritario).

 

Un startup no es sólo imagen

Hemos visto como Wallapop o Chicfy han introducido nuevos códigos visuales y estrategias de marca en este tipo de negocios, con un gran impacto sobre los usuarios. Utilizando como apoyo para la comunicación una técnica mixta entre la inversión publicitaria en televisión (no olvidemos que es el canal con más usuarios) y las redes sociales. Pero lo cierto, es que con el paso del tiempo, una startup tiene un objetivo crecer y formalizarse como empresa o venderse como paquete de servicios/productos a otras empresas.

Hemos cogido los dos ejemplos de Wallapop o Chicfy, porque son los ejemplos de startup que con el tiempo acabaran muriendo, porque han invertido muchos recursos en publicidad pero su servicio (experiencia usuario, producto, altos costes de transacción…) lo convierten en algo que no si no gestiona eficazmente como una solución al mercado y al usuario acabaran muriendo.

Es tan importante invertir en una estrategia de branding y marketing como en mantener las expectativas de tu producto o servicio al día de tu mercado. Para ello es necesario contar con un plan de negocio potente y revisado frecuentemente para compensar las posibles desviaciones. Sino hay control de todo lo que integra la marca y el negocio, el crecimiento no será posible.

 

¿Listos para despegar?

Como si de un avión de pasajeros se tratase hay que estar muy seguro y revisar todos y cada uno de los puntos que integran la startup para estar seguros de que nuestro viaje será seguro y sin contratiempos.

Para ello, es importante tener en cuenta:

– Relaciones humanas: Una startup se basa en un equipo de personas que desarrollan un proyecto en común con un objetivo común. Esto requiere compromiso y confianza por parte de todos los miembros, porque todos sabemos que el “subidón” de arrancar se irá diluyendo con el paso del tiempo y es en el inicio donde se deberán de establecer y definir las jerarquías y roles de cada uno de los miembros.

– Eficiencia: El objetivo prioritario de estos negocios es crecer rápido y de manera óptima, esto requiere que a la hora de establecer un equipo, los perfiles integrantes sean los adecuados para dar respuesta a las necesidades del proyecto (perfiles económicos, digitales, creativos…).

– Formación: Es importante para poder estar al día de las tendencias y novedades en el entorno que vas a competir para saber como poder dirigirte a tu usuario y crecer tu impacto ofreciendo soluciones innovadoras y diferenciadoras. El gran error de la startups que surgen de jóvenes emprendedores menores de 25 años es la falta de formación y experiencia, esto ocasiona que sino cuenta con ayuda externa su proyecto tenga más posibilidades de fracasar.

– Objetivo: Al iniciar el proyecto sería importante establecer los objetivos que queremos conseguir con nuestra startup, pero sobre todo tener presente que la finalidad debe de ser un crecimiento tan alto que consigamos convertir una idea en una empresa. Si trabajamos con el único objetivo de vender a otros nuestra idea, quizás nos frustremos a medio plazo al no poder cumplir nuestras expectativas y encontrarnos lastrados por un proyecto en el que no creemos ni queremos desarrollar a largo plazo.

– Inversión: Si piensas que una startup es un “hazlo tu mismo todo” estas equivocado y esto se puede convertir en un problema que desemboque en el fracaso de tu idea. Es necesario que inviertas en profesionales que sean capaces de aportar valor adicional a tu startup. En proyectos de este tipo tienes que contemplar en tu presupuesto de gastos invertir en puntos como la consultoría financiera y legal que te asesoré de cual es la opción más rentable y eficiente en cada uno de los momentos. También necesitaras expertos en branding que te ayuden a desarrollar una estrategia para tu marca que consiga impactar visualmente en el mercado y el usuario al que quieres llegar. Y por último dependiendo del fin de tu negocio expertos en temas digitales, programación o desarrollo productivo.

Una startup es algo más que tener una idea molona con la que hacerte rico. Es un proyecto personal, económico, productivo y formativo que requiere esfuerzo, aptitudes, formación continua y disciplina. Ahora que de verdad sabes lo que es una startup, ¿estas preparado para dar el paso?

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