Generación X. El presente de las súper marcas

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Aunque durante los últimos años nos hayan querido “vender la moto” de que el target más importante y valioso al que tienen que dirigir sus esfuerzos las marcas sean los Millenials o la más reciente generación Z, lo cierto es que el reto para una marca está hoy en día en ser capaz de conectar con la generación Nocilla, generación Mileurista o la conocida generación X.

Una generación en la que algunas marcas, pero pocas, han pensado en ella para el desarrollo estratégico de sus productos y servicios.

Marcas que han recuperado los iconos de una generación que creció oyendo música en el walkman, rebobinando cintas con bolígrafo, jugaba fuera de casa, se educó con la EGB y creció con los bocadillos de Nocilla.

La generación JASP como decía Renault en sus anuncios, “Jóvenes aunque sobradamente preparados”. Que crecieron y fueron testigos de cambios políticos (como la caída del muro del Berlín) y tecnológicos (la llegada de Internet). Una generación que creció imaginando una vida mejor que la de sus padres y se toparon con una realidad para que nadie los preparó: convertirse en la generación “Mileurista”.

Una generación que hoy supone la mayoría de la población en España (la edad media de España se sitúa en 42,9 años). Un segmento de consumo tan importante que es necesario analizar escuchar y comprender para poder ofrecerles lo que de verdad necesitan.

Las marcas eran malas

La generación X creció escuchando que las marcas eran malas, fomentaban la desigualdad  y la discriminación. Ahora que se han hecho mayores y pueden acceder a ellas, buscan una promesa de felicidad, una experiencia emocional detrás de ellas sino para esta generación las marcas seguirían siendo malas.

Son muchas marcas las que han vuelto y las que nunca se fueron para ellos: Victoria, Yumas, Nocilla, Cola Cao…

Los más formados y los más defraudados

A diferencia de los Millenials y de la generación Z, los chicos de la EGB son los más formados de la historia, porque sus padres quisieron que sus hijos tuvieran todo lo que ellos no pudieron. Pero así mismo, es la generación más defraudada con la realidad, pensaban que estudiando conseguirían todo y con la crisis se dieron cuenta que sólo unos pocos los conseguían y algunos incluso perdían todo.

Siguen creyendo que el esfuerzo y el sacrificio tienen sus resultados, por ello, las marcas que sepan conectar con ellos sabrán valorar este tipo de atributos y premiaran todo su esfuerzo.

Testigos del cambio

La generación que vivió el origen del cambio de la tecnología y creció aprendiendo a utilizarla, hoy es mucho más competente que los Millenials y la generación Z. Es una generación flexible, capaces de afrontar el cambio porque ya lo han hecho una vez. El hecho de haber conocido la comunicación antes de que llegara la digitalización les convierte en personas más abiertas, sociales y empáticas.

Las marcas que quieran conectar con la generación X tendrán que invertir esfuerzos y recursos en hacerlo por una comunicación directa que complemente la digital.

La vida en la calle

Esta generación creció y pasó la mayor parte de su tiempo de ocio en la calle. De pequeños jugaban en la calle y ahora pasan el poco tiempo libre en las terrazas o bares de aperitivo.

Las nuevas generaciones que han crecido tras las pantallas, cuando crezcan no valoraran de igual manera el salir, los bares y el quedar para tomar algo para hablar como lo valora ahora esta generación.

Las marcas como Coca Cola lo saben y por eso vinculan la bebida a la felicidad, los amigos, salir y los “Benditos bares”. Si quieres conectar y activar tu marca con esta generación lo tendrás que hacer en su territorio.

Las marcas tienen que pensar en el futuro para desarrollar hoy las estrategias del mañana, pero no tienen que olvidarse que hoy quien tiene que vivirlas son ellos, los cuarentones (viejóvenes). Un perfil difícil de conectar porque no cree en un futuro mejor, sólo cree en aquello que conoció y le hizo feliz. Una especie de Peter Pan que fue feliz mientras era joven y se le hace cuesta arriba ser mayor.

“Aquí lo imposible lo hacemos hoy, lo difícil lo dejamos para mañana”. —Jaider William

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