La familia. No es nada personal, son solo negocios

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La familia es la familia, ya lo decía la mafia y no es para menos. En España casi el 90% de las empresas son familiares, más de 1,1 millones. La vida media de estas empresas está aproximadamente en 33 años (frente a los 12 años del resto).

Para los que nos dedicamos a crear, gestionar y desarrollar marcas es muy importante conocer su funcionamiento para entender cuáles son las soluciones más eficientes para ellos. Al final, una familia y una empresa, tanto en estructura como en comportamiento son muy similares. Son estructuras definidas en las que cada uno tiene un papel que cumplir.

Conociendo la empresa familiar

Para poder crear marcas y estrategias que conecten de verdad con sus usuarios, primero hay que entender el funcionamiento de la propia empresa para la que vamos a trabajar. Esto nos ayudará a crear un plan estratégico que nos ahorrará muchos quebraderos de cabeza por tener que oír el temido: “si he conseguido todo esto durante 40 años, porque vas a venir tú a cambiarlo”.

Lo importante es saber que estamos trabajando con personas y que además, en las empresas familiares se establecen no sólo vínculos profesionales con un objetivo de rentabilidad y crecimiento, si no que se unen las emociones y las responsabilidades heredadas, las cuales muchas veces no juegan muy a favor de la persona que viene de fuera a ayudar con soluciones objetivas.

Familia unida, familia feliz

Pero la empresa familiar, cuenta con aspectos muy positivos que favorecen el crecimiento sostenido del negocio basado en el trabajo duro, proyección futura y esfuerzo común por mantener vivo el patrimonio creado. Esto ha permitido que las empresas familiares hayan sobrevivido mejor a la crisis y que de media vivan más años que el resto.

La unión es la que asegura el éxito de este tipo de empresas, ya que en este tipo de estructuras en las que la mayoría o la totalidad del personal forman parte de una misma familia es necesario que la visión sea común y que todos trabajen por un objetivo común.

Se dice que la primera generación crea la empresa, la segunda la disfruta y con la tercera desaparece.

El árbol genealógico de la empresa

El padrino. La primera generación es la emprendedora, la luchadora y la trabajadora. Son los que arriesgan todo por un objetivo, crear un futuro mejor para ellos y para el futuro de sus hijos. Su mentalidad les hace ser luchadores natos, no piensan en recibir órdenes de nadie de ahí fuera. Sólo ellos son los que conocen su verdadera historia y están orgullosos de haber sido capaces de mantener vivo el testimonio a sus hijos.

El capo. La segunda generación no ha tenido que mancharse las manos, recibieron las bases listas para construir. Son los que aprendieron de sus padres el negocio y se formaron académicamente para no solo mantener vivo el negocio, si no hacerlo crecer. Sus padres, no se irán hasta que se les obligue o estén muy seguros que sus hijos están preparados.

Los protegidos. La tercera generación, son los protegidos, los pequeños de la familia. No han tenido que vivir los momentos duros, ni el aprender a sacar adelante un negocio. Han vivido sabiendo que recibirían el resultado de años de trabajo, garantizando su futuro sin mover un dedo y aquí es donde la empresa desaparece.

Cómo gestionar una marca familiar sin ser de la familia

En las empresas familiares siempre que apareciera alguien externo para gestionar algún tema de confianza (gestión, administración o financiero) era mirado con recelo y miedo.

Dar las llaves de tu casa a un extraño, asusta, pero lo cierto es que la mayoría de las empresas familiares que han sobrevivido a la tercera generación con éxito son los que han sabido incorporar la visión externa en estos asuntos.

Crear equipos externos permite incorporar el valor racional frente al emocional en la toma de decisiones mejorando la gestión y los resultados.

Por ello, recomendamos antes de sentarnos a presentar ideas a lo loco, analizar el tipo de familia y presentar un plan estratégico de negocio y de marca. Esto nos ayudará a introducir los objetivos y acciones planificadas que nos permitirán generar la confianza necesaria para poder desarrollarlas.

Nadie te dejará las llaves de su casa sino te conoce antes.

Tanto si nos toca gestionar la marca con la primera, con la segunda o con la tercera generación, todas ellas estarán fuertemente unidas por el significado emocional que hay detrás aunque la personalidad y objetivos sean diferentes. Por ello, es muy importante escuchar para dar la solución que necesiten desde un plano cercano, de confianza y conservador.

La familia es como las ramas de un árbol, crece en diferentes direcciones. Pero la raíces siguen siendo las mismas.

Si tratas un proyecto de marca con la primera generación, hazlo valorando y considerando en tu estrategia el esfuerzo y lo conseguido. Si lo haces con la segunda, apoya el cambio de posicionamiento y justifica que todas tu acciones serán para garantizar el crecimiento. Pero si lo haces con la tercera, cárgate de calma e intenta rodearte e impactar en los puntos de influencia (consejeros) en los que poder apoyarte para ayudar a que la empresa siga viva en el futuro.

En España tenemos casos de éxito como Calidad Pascual, Mercadona, Inditex, Ferrovial y Prisa entre otras.

Y recuerda que cuando seas padre… hasta entonces escucha, aprende y rodéate de gente que te ayude a ser feliz. Algún día heredarás todo esto, o no ¿estás preparado?

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