Dime cómo vistes y te diré que marca eres

marca-codigo-vestuario

En los últimos años el diseño como solución de identidad para las empresas evolucionó hacia el branding, para entre otras cosas, dar soluciones globales a todos los puntos de contacto de la marca con el usuario.

Pasamos de los manuales corporativos en los que se recogían cuestiones técnicas de diseño a los Brand book y los manuales de tono de voz, donde además de cuestiones de diseño, abarcamos más puntos de contacto de la marca con el usuario y con el entorno: cómo se expresa, cómo se relaciona con otras marcas, cómo se comporta en función del medio…

Antes en los manuales corporativos se recogía (en los casos en que el proyecto lo requiriese) una propuesta de vestuario que sólo atendía a criterios estéticos y en muchos casos se reducía a la prenda laboral o uniforme correspondiente identificado con un logotipo de la empresa.

Hoy muchas marcas han olvidado adaptar un gran recurso de su comunicación como es la forma de vestir de sus empleados.

Partimos de la base en que una marca no se reduce a un identificador visual, a una experiencia, o a un mensaje publicitario; una marca es todo lo anterior y mucho más.

Por ello, un empleado y su forma de vestir deberá comunicar de acuerdo a la estrategia de la marca (a sus valores y posicionamiento) para que el usuario pueda percibirlo.

El caso del comercial

Seguro que ésta situación te suena: vas a comprar a una gran superficie y de repente alguien trajeado, repeinado y con zapatos de colegio te asalta para venderte el típico producto financiero.

Lo primero que piensas antes de que abra la boca es, ¿qué producto o marca quieren venderme ahora? Tras unos segundos, inconscientemente (o no) buscarás la marca que está detrás de este comercial justo al lado de su mítico stand o corner.

Cuando compruebas que se trata de una entidad bancaria como WiZink, con su nueva marca recién estrenada apenas hace unos meses, con un look fresco, diferente, divertido, joven, una estrategia de marca completa… y vuelves a mirar a la persona que te intenta “vender un producto a la antigua usanza” seguro que de repente sientes una sensación de desconfianza que te hace huir, porque algo no funciona.

¿Un banco con una marca diferente y con un comercial de los de siempre? ¿Moderno y con traje?…

El estilo a la hora de vestir, los colores que usemos, junto con factores como el entorno en el que nos encontremos o la finalidad con el que usemos nuestro vestuario, crearán una suma de percepciones hacía el usuario final, que mal gestionadas pueden llegar a  estropear incluso a la mejor de las acciones de marketing o branding.

En el mismo sector pero con un vestuario alineado con su estrategia de marca y comercial encontramos a ING, ambas entidades financieras. Con un mensaje diferente al de la banca tradicional, con una imagen fresca, cercana y joven en la que sus empleados utilizan pantalones beige y camisa blanca, un estilo de vestir más “casual” que ayuda a crear confianza y cercanía con el usuario.

Modelos de marca que rozan códigos visuales obsoletos

Un caso que llama bastante la atención es el de las firmas de moda, en el que todavía hay alguna marca que prefieren que sus empleados utilicen prendas de códigos visuales obsoletos mostrando el logotipo de la marca y que sea el producto o la propia tienda los que proporcionen la experiencia de compra al usuario.

Un ejemplo de este modelo sería El Corte Inglés, (aplicable en cualquiera de sus secciones, pero con más razón en las plantas de moda). Sus dependientas y dependientes lucen uniformes impersonales, muy clásicos y con colores oscuros o propios de la marca.

En vez de hacer más cercanas las marcas de moda propias, crean una experiencia de compra “prehistórica” y poco diferenciadora, en donde comprar una prenda es lo mismo que comprar un champú.

Cuando además se comparte espacio con otras marcas que sí cuidan el vestuario de sus dependientes, el posicionamiento “viejuno” todavía se hace más visible y lejano para el usuario.

Las marcas tienen que estudiar y analizar cómo es el comportamiento de las personas para ofrecer soluciones alineadas, sin olvidar los objetivos de la estrategia de marca.

Es importante estudiar el comportamiento de las personas y llegar a conclusiones que nos ayuden a conseguir los objetivos estratégicos de marca.

Una marca vestida para su posicionamiento.

Un ejemplo de buena práctica es Pull&Bear. Si vais a alguna de sus tiendas os daréis cuenta que ahora todo el equipo viste igual y con ropa perteneciente a la temporada de venta.

¿Por qué creéis que lo hacen? Pues es fácil, pensemos en todos y cada uno de nosotros. Cuando nos conocen o conocemos a alguien por primera vez nos llevamos una impresión de esa persona en función de lo que vemos, oímos e incluso de lo que olemos en ese mismo instante.

Por otro lado hay que tener en cuenta que por naturaleza humana somos envidiosos y lo que vemos en otra persona, lo queremos para nosotros. Si veo una camisa a una dependienta o dependiente que les queda bien yo también la quiero. Parecerá una tontería, pero es parte de su estrategia de marketing, de marca, es así y funciona.

Así además de generar una estrategia comercial excelente, nos ayuda a que la experiencia dentro de la tienda sea completa, todo en conjunto hace posible que respiremos la marca.

Nunca te olvides de vestir a tu marca.

Ahora que empiezas a entender la importancia e influencia que tiene que tu marca vaya bien vestida, no olvides cuidarla para que se vea como de verdad tu usuario quiere verla, quiera percibirla y desearla.

“No es la apariencia, es la esencia. No es el dinero, es la educación. No es la ropa, es la clase” (Coco Chanel)

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies para ofrecer una mejor experiencia de navegación. Si continúas navegando consideraremos que aceptas su uso. más información

ACEPTAR